27 de septiembre de 2009

Seguro Privado

Esa noche mi disfraz fue el mejor, porque no existía; éramos yo, mis gafas y mi decisión. Tú ni siquiera apareciste en la ronda de reconocimiento.

Las miradas desde lejos se hicieron esperar, la cerveza en mi mano apremiaba… y la decisión de elegir el camino equivocado no hacía más que dejarme perdidas en el móvil. Suerte que lo dejé en vibración.

Elegí pasar de los que iban de poetas y príncipes azules… siempre he preferido el verde.

La degustación del dorso de mi mano y las caricias casuales fueron todo lo necesarios que quise… los besos robados también. Tienes a tu favor aquel inocente roce casi esquimal… bastante divertido, pero te perdieron las ganas, la impaciencia y los versos.

Iba de chica mala y me encontraste; yo me encontré rodeada por los brazos de la autoridad: tus brazos.

Te tomaste tu tiempo para fotografiar cada parte de mi, y las medidas fueron controladas palmo a palmo, doy fe. Te aseguraste de que mis huellas no quedaran olvidadas y, una a una, fueron desfilando por tu espalda. La tasa de alcohol la superamos juntos.

Cuando desperté me observabas.

Lo que nunca sabrás es por qué lo hice.

18 de julio de 2009

TresCatorce

No recuerdo en qué momento decidí no volver a escribir sobre ti, pero seguro que no fue una buena idea.

Tú haces que mis dedos elijan por mí, haces que la sangre se haga perezosa para llegar a todas las partes de mi cuerpo, por eso cuando estoy contigo no siento frío; alimentas las mariposas que viven en mi estómago y me haces sonreír.

Consigues hacerme sonrojar sin echarle la culpa a nadie más que a ti, y los mejores regalos siempre son inesperados, es lo bueno de no esperar nunca nada, que, algún día, me acabas sorprendiendo.

Gracias a ti he tenido la oportunidad de contar las veces que puedo sentir escalofríos a treintaycuatro grados. También me has enseñado a elegir malos momentos para ser tímida.

Si fuéramos matemáticos nos apropiaríamos de las incógnitas con muy pocas probabilidades de que nuestra suma fuera la diferencia que buscamos. Así somos.

Si te soy sincera, nunca antes había intentado buscar excusas para no quererte, de forma tan desesperada.

2 de junio de 2009

Bit me!

Muérdeme.

Tatúa con saliva el esquema de tus intenciones.

Atrápame en una historia que no me deje domir si no es contigo.

Búscame en tus noches mientras besas a otras recordando mi olor.

Enamórate de mi veinticuatro veces al día.

Y bésame de una vez, joder.

26 de mayo de 2009

Sólo un pinchazo

Volando entre mástiles que señalaban un cielo diferente y esponjoso, se dio cuenta de que no le necesitaba. Que había estado sola tanto tiempo porque lo había decidido.

Tuvieron que recordarle que ella era la única intérprete que no recibía salario mínimo, y, con la ayuda de un mechero grabó a fuego palabras que ya no recuerda.

El humo fue cómplice callado de su envoltura y de las miradas que sobraron en la habitación. Fueron cinco las veces. Cinco y media en realidad.

Sonrisas, escalofríos, carreras, impuestos, acciones en bolsa, cuellos desnudos, arañas, Alicia, bajadas, tesoros, papel, couscous, baile, un submarino, niebla, tu lengua, multitud en una cama, soledad, mar bohemio, respiraciones profundas, tranquilidad. Luz, viento y agua. Gatos.

Esa noche le sobraban las distancias cortas.

11 de mayo de 2009

Nuestra mente es porosa para el olvido (**)


Todos los principios comienzan con un final.

Las cosas que empiezan, lo hacen mucho antes de que podamos tener conciencia de la pregunta que nos hacemos para saber una respuesta tan innecesaria como retórica.

El final que busco hace tanto que comenzó como un principio olvidado.


** Título extraido de "El aleph" de J.L.Borges