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24 de febrero de 2011

Siete por ciento

Me cuesta separarme de ti.

Los trescientos kilómetros hora solo sirvieron para que tu recuerdo dejara una estela como la que dejan los aviones en el cielo. Migas de pan para rehacer el camino.

He llenado toda una maleta con tus besos, con tus abrazos, con tu tacto, con tu olor y tus sonrisas; Con tu mirada cuando nos encontramos; Con tus manos cuando me buscaban en la oscuridad. Y no soy capaz de deshacerla por si se me pierde alguna de esas cosas al hacerlo.

El camino recto elige por ti y puedes dejarlo cuando quieras, hay muchas señales que te indican las demás posibilidades, pero… ¿qué preferir?, ¿qué elegir?, ¿qué decidir?

Yo te elijo a ti. Me quedo contigo.

25 de marzo de 2010

Un poquito más...


¿Sabes la de veces que he soñado que despertaba a tu lado?
¿La de veces que he querido sentir tu respiración en mi pelo, en mi cara?

Mis ojos piden a gritos que los cierres con un beso (o dos, o tres…o…)

Y mis manos que las sostengas, obligándolas a quedarse a tu lado.

Y también he soñado mil veces que me convencías para no hacer alguna estupidez de las mías, que yo me enfadaba como una niña de tres años y que luego entendía que tenías razón pero nunca te la daba… y que después me dabas un beso, aunque te mirara de reojo con cara de no importarme nada que cedieras en tu acierto; y que te quería, y que tú me querías y que no importaba nada más…

Luego yo sonreía siempre antes de despertar.

Y dolía, porque no sé dónde te escondes y qué esperas para gritar a mi espalda que ya has llegado y que comencemos a hacer mis sueños realidad.

En serio, ¿dónde estás?

…Llevo esperándote ya demasiado tiempo.

28 de febrero de 2010

Sold out!

He buscado en cada charco que se ha cruzado bajo mis pies. He levantado cada piedra, sin suerte. He alquilado un esmoquin cada mes y lo he colgado en la puerta de mi casa de parqué, pero nadie vino a reclamarlos.

He intentado inventarte, pero no me queda pasta para modelar. Te he cantado esa canción con la que me quedé dormida una vez, para intentar despertarte con un beso. Has resultado ser insomne.

He recorrido cada bosque en modo damisela en apuros, pero no acudías a la cita. He preguntado a todos por ti, pero nadie sabe contestarme.

Hice un pacto con el dragón azul, para que no te comiera. Insistió, muy serio, que ni aunque le pagaran engulliría esa clase de fantasía, que da gases.

He vestido a cada árbol con carteles que te delatan, tengo a todo el mundo buscándote, pero todos coinciden en lo mismo... no quedan príncipes.

26 de mayo de 2009

Sólo un pinchazo

Volando entre mástiles que señalaban un cielo diferente y esponjoso, se dio cuenta de que no le necesitaba. Que había estado sola tanto tiempo porque lo había decidido.

Tuvieron que recordarle que ella era la única intérprete que no recibía salario mínimo, y, con la ayuda de un mechero grabó a fuego palabras que ya no recuerda.

El humo fue cómplice callado de su envoltura y de las miradas que sobraron en la habitación. Fueron cinco las veces. Cinco y media en realidad.

Sonrisas, escalofríos, carreras, impuestos, acciones en bolsa, cuellos desnudos, arañas, Alicia, bajadas, tesoros, papel, couscous, baile, un submarino, niebla, tu lengua, multitud en una cama, soledad, mar bohemio, respiraciones profundas, tranquilidad. Luz, viento y agua. Gatos.

Esa noche le sobraban las distancias cortas.

10 de abril de 2009

Koch

Espíame

Y háblame de armas y de cosas que no entiendo, háblame rápido para que tenga que poner todos mis sentidos alerta, no me importará leerte los labios a todas horas. Practicaremos braille.

Cuéntame todas esas cosas que te han ocurrido, cuéntame aventuras, cosas tristes y lo más raro que te haya pasado. Mírame a los ojos cuando no te mire. Y deja que me de cuenta de tus miradas, de esas que me lanzas recorriendo cada milímetro.

Deja que te imagine caminando, con la cabeza alta y con cientos de ojos fijos en ti. Déjame verte tal cual, como me explicas, con tu mala publicidad, con tus ojos oscuros y tus rectificaciones de palabras políticamente incorrectas.

Probemos a cruzar nuestras miradas sin que nadie más las vea. Juguemos a decir palabras prohibidas y a casi tocarnos. Intentemos reconsiderar todo y volvámonos luego del revés, para ponernos a prueba.

Ponte a mi lado y deja que te imagine haciendo lo que estamos pensando. Luego dime que te caigo bien que ya mi mano se encargará de tocar tu brazo en busca de seguridad.

No nos daremos ningún dato. Jugaremos desde el principio a ser desconocidos y a esperar encuentros fortuitos.

Dame tregua en la noche, no traspases la línea de fuego enemigo; no te apoderes de mis sueños inconscientes, no encontrarás piedad por mi parte.

Y corre, corre todo lo que puedas y, cuando te duela hasta el cinturón que llevas puesto, mira atrás y búscame con la prisa con que se buscan soldados enemigos.

Estaré ahí, tienes plazo y tiempo.

Conviértete en mi causa suficiente.

27 de marzo de 2009

HB1

GALAMINA

Fármaco usado generalmente en anestesia. Relajante muscular no despolarizante.
Dosis por Intubación: IV, 1-1.5 mg/kg; mantenimiento: IV, 0.1-0.75 mg/kg (10-50% de la dosis de intubación); precurarización: 10% de la dosis de intubación 3-5 min antes de la administración del relajante muscular despolarizante. Eliminación renal, sin cambios.
Farmacocinética: Latencia: 1-2 min ; efecto máximo: 3-5 min; duración: 25-90 min.

Bloqueador neuromuscular no despolarizante sintetizado en Francia en 1947, compite con la acetilcolina en su unión neuromuscular, produciendo un bloqueo competitivo. Aumenta la frecuencia cardiaca, la presión arterial media y el gasto cardiaco por bloqueo vagal y activación del sistema nervioso simpático. La galamina no es histaminógena ni tiene poder de bloqueo ganglionar. Cantidades apreciables de galamina llegan a la placenta, pero la ventilación del niño no se afecta clínicamente.

Sus efectos se potencian si se administra previamente succinilcolina, anestésicos volátiles halogenados, aminoglucósidos, antibióticos, anestésicos locales, diuréticos de asa, magnesio, litio, beta bloqueadores, hipotermia, hipokalemia y acidosis respiratoria ; también aumenta su efecto en pacientes con miastenia gravis y función adrenocortical inadecuada ; puede ser revertido su efecto con neostigmina, piridostigmina y edrofonio ; las dosis de precurarización para evitar las fasciculaciones musculares por succinilcolina reducen la intensidad y duración del bloqueo por suxametonio.

No debe administrarse a pacientes que son alérgicos al yodo.
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Un año Esquivando la Tentación.

Un año y cincuentaycinco entradas.

22 de marzo de 2009

Play

Demasiada gente desconocida, luces, ruido, los restos de un catering que acaba de terminar. Tu mirada y la mía conectadas, pasándonos información, pasándonos las ganas, los secretos y los silencios. Y luego no hace falta preguntar nada.

Destellos, preparación y nervios. Alcohol.

Me sueltas alguna frase recurrente “la forma de tu cara valdría para mi peli”. Tienes mucha cara.
Exacto, colocado en la lista.

Soy buena ocultando cosas, aprendí del mejor, y sé más de ti de lo que parece. Cuando estoy en silencio puedo escuchar tu respiración agitada y me acompasas, soy capaz hasta de olvidarme del mundo.
Luego me da por pensar en tus dedos, y en aquella vez que, por accidente, estuvimos juntos toda la noche, y me olvido del guión.

Sólo cuando pareces no mirar a nada en concreto, es cuando sé que me nos imaginas, y sonrojarse forma parte del ritual.

Nunca fui buena en matemáticas y siempre me costó muchísimo concentrarme en música. Miraba siempre los pies de mi profesora; me gustaban sus zapatos. Apostaría que era lesbiana.

Es cierto que también he sido siempre un poco bruja, pero es mejor no adivinar nada; no ahora.

Ruido de claqueta, luces fuera, y música.

26 de febrero de 2009

Cincuentaycinco

Cuando se supone que las asociaciones indebidas han vuelto, se me ha olvidado el texto ensayado mil veces y el apuntador ha salido a comprar dos paquetes de Nobel.

Sola ante el peligro. El tuyo y el mío.

La normalización es fácil cuando las cosas están claras. No hace daño, es un trámite inocuo que tiene mucha utilidad. Las cosas son cada vez más fáciles. Todo está en orden para el segundo bis de la historia. La gente lo pide a gritos.

Entre botellas de agua y alguna que otra caja de cerillas miro por la ventana, ya opaca por el frío, y pienso en Cafelito, el gato callejero al que alimento a base de tazones de leche con azúcar, chocolate, cereales, mazapán del año anterior y miradas esquivas.

La terapia funciona. La tuya, quiero decir. La de los gatos va tan mal como siempre.

Si esto es lo que se siente cuando se vuelve a respirar sin que estés en mi ático coronario, debí subirte antes el alquiler.

3 de febrero de 2009

Lo emocional


Es una mierda, ya te lo digo yo si es que no lo sabes aún o dudas a estas alturas.


Te hace decir cosas inútiles, te hace hablar con una voz prestada, te hace pensar en monopolizar, en cosas individuales que ya jamás necesitarás, te hace sonreír cuando eres una desgracia humana.


Hace negro lo blanco y te deja con cara de gilipollas. Te hace probar cosas que antes no te gustaban. Te humilla para pedirte perdón más tarde. Te hace falta.


No sirve para nada. Es como eso que compraste alguna vez sin necesitarlo, es como esperar una cola que te lleva a ninguna parte. Es como ir de rebajas: todo el mundo busca la ganga y se prueban cosas de nueva temporada.


“Si cuesta más de veinte no me lo llevo”

“Veintenuevenoventaycinco, señora”.



Puedes perjurar que nunca vas a caer, que tú solita llevas sobreviviendo no sé cuántos años ya, y que, aunque te parezca una mierda, así es como quieres vivir realmente. No puedes estar más equivocada.


Las perlas no están hechas para los cerdos y él no estará esperando el momento exacto para enamorarse de ti.


Y sí, claro que tiene su parte positiva. Está ahí para hacerte sentir, que no es poco. Y tampoco es que sea una delicia –sentir eso, quiero decir- , pero es lo que hay.


Hace que te apetezcan cosas como sudar con un desconocido, o hacerle sudar, y que al despertarse te abrace desde atrás y te diga “Ana, eres increíble” y tú sonrías pensando “¿Quién es Ana, gilipollas?”

[Con la de tiempo que invertiste en pensar cómo te llamarías esa noche…]


Es lo que te hace esperar para que todos los demás sean capaces de descubrir que, en realidad, eres maravillosa y que eso es realmente lo que cuenta. Eso y el par de tetas que asoman.

Te hace escuchar buena música, porque, no te voy a engañar, me apetece muchísimo follar escuchando a Russian Red hablar de tus gafas.

31 de diciembre de 2008

Cada 2x3

¿Jugamos?


Podemos hacer como que somos más que simples e insustanciales desconocidos. Podemos incluso superar nuestros miedos irracionales, intentando ponerles nombre para ir destacando sobre los que nos torturan. En realidad podemos ser como queramos. Un profesor de inglés o ver mundo mientras describimos los colores: verde, gris…


Hay tanta multitud homogénea que quiero desaparecer y volver mañana para conocerte tal y como te presentes, y volver a verte así para saber que sigo siendo aquella chica a la que mirabas diferente y que reía nerviosa al pensarte.


¿Sabes? hueles a esas pequeñas almendras dulces y a esos caramelos que siempre quiero comprar en la tienda multicolor que cae de esquina, esa que me gusta tanto.


Sueño para que hables conmigo y sueño para que al despertarte solo quieras decirme al oído, en voz bajita y muy despacito, lo mucho que me añoras.


Quiero poder no cansarme nunca de mirarte para no necesitar un espejo de papel que guarde tu esencia.


Frente a ti seré solo yo y no me importará dejar de sonreír para besarte. Hoy solo te quiero llevar conmigo a todos lados, saber que el juego ha terminado, que eso que escondes es como eres realmente, y que me encante.


Para mí tal cual, sin envoltorios…


Mi señal ya apareció.


Hoy si me importa que comprendas, he jugado sola demasiado tiempo.


12 de diciembre de 2008

Alicia

Estoy empeñada en vivir un cuento de hadas. Hago lo imposible para que todas esas cosas que pasan en las grandes historias de amor se asemejen en algo a lo que me pasa a mí, a lo que vivo contigo.

Todo lo que busco es a alguien que haya leído mi anuncio, y que se ajuste, sin más, a lo que necesito.

Sí, a lo irreal, a lo irracional, a los convenios colectivos para evitar más huelgas innecesarias que no sirven sino para dejar en evidencia todos mis puntos débiles.

Por eso disfrazo cada evento, por eso le planto el velo de lo místico, de lo visceral, para que no sepas qué es real y qué no. Para tenerte desconcertado, para poder pillarte por sorpresa.

Pero es inútil. Eres casi tan inteligente como los malos de las historias a las que me refiero, los realmente malos, claro. Y no haces nada por evitarlo. Te ves con todos esos que pueden ofrecerte algo, una manzana que me haga caer (en la tentación), una flauta dulce que me hipnotice, o un espejo dónde deberían estar tus ojos, para perderme en ellos. Ya sabes, todos esos artilugios que no se encuentran en los todo a cien.

Puedo contar con los dedos de una mano las veces que he soñado con los ojos abiertos, las veces que he conseguido mi objetivo. Pero su utilidad ha quedado relegada a las que se supone que manipulan la magia de estos momentos. Y ellas están de vacaciones pagadas, imposible localizarlas.

Sigo el camino de baldosas amarillas, la voz en off encargada de contar mi historia, el olor a caramelo y chocolate líquido que, en teoría, me llevará hasta un eufemismo de lo que fuiste alguna vez; pero no tienes ni idea de lo que duele caminar sobre zapatos de cristal.

7 de diciembre de 2008

Chas!

Tengo que pensar, ya sabes, en lo que ha pasado hoy.

Todas esas cosas que no se han dicho, en realidad, han estado ahí, y han salido victoriosas de una discusión autista.

Joder... las recaidas controladas son jodidamente doloras. No por tí, que te vas a casa y allí estás, escuchando tu música, súper tranquilo. Es por mí, que yo me quedo conmigo, y no sabes lo pesada que puedo llegar a ser.

[No, no lo sabes.]

Pesada y malvada. Evil que queda como más cool.

Y todo el día igual, no paro.

Dicen que el dolor después del orgasmo es genial, pero en el momento justo. Después solo te dan ganas de matar a la otra persona. De matarlo a dolor. Pisándole la cabeza, por ejemplo.

¿Quieres un consejo? No te agaches demasiado estos días, no me lo pongas tan fácil, no te acerques mucho a mis pies. No los beses por un tiempo. Déjalo (total, para lo que sirve...)

13 de noviembre de 2008

Más

Escúchame. No se trata ni de ti ni de mí. Es algo más fuerte que nosotros dos.

Es despertarse por la mañana y poder dormir hasta la hora que quieras. Es no mirar atrás cuando dices “adiós” a alguien, porque mañana volverás a verle. Es sonreír cuando ves a un perro por la calle porque te recuerda a esa perra que tuviste cuando eras demasiado pequeño para recordar su nombre.

Es todo eso y más.

Es no parar de correr aunque te duelan las piernas, y tirarte en una hierva tan increíblemente frondosa – y no pinchuda- como verde bonita. Es respirar y ver cómo todo lo que estaba acampado entre tus montañas decide mudarse, sin más, a la zona no opresiva de la realidad.

Es todo eso que puedes estar imaginando ahora.

Es como una escena de dibujos donde todo es color y alegría, donde salen toneladas de amarga salinidad desde los ojos de los protagonistas porque, por fin, todo lo que tenía que acabar, ha acabado.

¿Puedes entenderlo? ¿Puedes comprender lo que quiero decir? ¿Entiendes ahora mi postura ante todo esto? ¿Lo ves?

Por eso. Por esto.

Por todo esto que he explicado, y que has entendido, es por lo que tenemos que seguir adelante con la decisión.

¿Luchar contra el destino? Claro, podemos (re)intentarlo…

26 de septiembre de 2008

Quique

Echo de menos tener un Quique en mi vida.

Lo bueno de Quique es que si un día quieres llamarlo o escribirle un mensaje puedes hacerlo, y según tengas el día: "Qiqe, llego en diez minutos" o "Kike, píllame un chaleco de casa, anda..., que hace mil frío... Adiostel!" o " Quique, quiquiriquihaga?" o "Enrique, te doy diez minutos para verte aparecer o te tacharé de mi lista de personas a las que adoro".

Conozco a un Enrique intermitente. A un Kike desconocido que es el mejor no novio del mundo según su desconocida no novia. Y a un Quique que odia las lámparas de quinqué, porque de pequeño una niña francesa, que no sabía pronunciar su nombre, le dio calabazas.


Quiero un Quique en mi vida.

O te quiero a tí, aún no lo tengo decidido.

11 de septiembre de 2008

It's time!

Tengo unas chanclas que me devuelven al pasado, a tu pasado.

Una línea horizontal es la responsable de que te vuelvas imprescindible o innombrable.

Es mejor sentarme a esperar, descansando de esta arritmia, y no pensar en la orilla de tus labios.

El reloj ha fijado la hora para comenzar a olvidarte.

El objetivo de mi cámara de fotos te echa de menos.

La impotencia para conmigo está campando a sus anchas. No logro describir ni la temperatura que siento, y no puedo pedirte a tí que lo hagas.

Son las trece y treinta y tres.

En lo que llevo de día he pensado trescientas ochenta y seis veces en ti, ahora trescientas ochenta y siete.

Hora de mi medicación.

16 de agosto de 2008

Grita

En mis melancólicas noches te nombro en un arrebato de alegrarlas, pero se tornan más tristes aún cuando me doy cuenta de que amo lo que no tengo. Estás tú tan distante...

Fijo mi vista al horizonte con la ilusión de que nuestras miradas se topen, pero la mía se pierde en un intento de búsqueda y eso me atormenta y me duele...

Siento que mis lágrimas acarician el atlas blanco de tu cuerpo, quiero descubrir en él nuevos lugares y poseerlos; quiero perderme en él y no encontrar cabida para mi ser... Lloro porque siento tanto amor cuando estás tan lejos que mi alma explosiona en un intento de que los restos de la misma te alcancen.

En mi cielo, similar eres al crepúsculo como una nube, y viven en ti mis infinitos sueños... Eres mío, eres mío, hombre de dulces versos que son como yo los quiero.

Despiertas mis sentidos con un frágil suspiro, una mirada basta, un beso basta. ...¡pero dámelo!

A veces van mis besos en esos grandes navíos, que corren por el mar hacia donde no llegan. Me pierdo en tus profundos ojos como los barcos en el mar, con la diferencia de que yo no quiero regresar.

No quiero regresar del sabor de tus besos, del tacto de tus caricias, del olor de tu piel...

Quiero perderme. Mis palabras lloverán sobre ti acariciándote...

Amé desde hace tiempo tu cuerpo, y mi alegría muerde tu boca de ciruela, sólo grita mi nombre y galoparé a hombros del viento hasta tus versos, sólo grita mi nombre y me escurriré entre los rayos del sol por tu ventana hasta tus dulces ojos cerrados... ¡Pero grítalo!

Grita con tal fuerza que incluso la ola más amenazadora se vuelva ridícula y miserable. Grita con tal pasión que incluso yo te tenga miedo, y cuando te tema iré y me ovillaré entre tus brazos para que me protejas, para recordarte que una vez fui tuya.

Y me oyes desde lejos pero mi voz no te alcanza, déjame que me calle en ese silencio tuyo... Mi voz hábil busca el viento para tocar tu oído, y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza, déjame que tus besos callen mi boca.

Ese beso que tanto ansío robarte, ese beso que me duele no tenerlo, ese beso que me mata si no lo tengo, ese beso...

Lunes, 21 de Julio de 2003

22 de julio de 2008

Tormentas de verano

Las tormentas de verano son como un golpe. Inesperadas, desconcertantes, creadoras de la más especial de las impotencias. Son frías y cálidas al mismo tiempo. Aparecen en segundos, y tardan en desaparecer el mismo tiempo que tu olor de mi subconsciente.

Provocan irascibilidad, impulsividad, ganas de reír y recuerdos inoportunos. Sudores fríos.

Los efectos secundarios no tardaron en aparecer y cuando superé el corte de pelo traumático, me gusté. Y ni siquiera pensé en ti, ni en tu apretada agenda, ni en ese molesto inquilino ventricular.

Pierdo el tiempo si pienso en tus besos, los que nunca existieron.

Este mes he recuperado aquello que me quitaste. Mi yo y mi ello se han perdonado bajo la atenta mirada del superyó. He prometido subirle el sueldo.

También he recuperado ese disco que tenía olvidado y ese regalo que compré para ti pero que nunca fue realmente tuyo.

He vuelto. Pero estoy de vacaciones.

17 de julio de 2008

Chocolate con galletas

Son las tardes como ésta las que me obligan a salir de mi querida subjetividad y volver la vista atrás, sin la compasión con la que he tratado de justificarte, para verte tal cual eres.

He recordado todas las promesas, todas las señales, todas las discusiones sin un claro ganador… He recordado cómo te conocí y la sensación de impotencia me ha acompañado de nuevo.

¡Joder!

Cuando he querido darme cuenta, la ausencia de tus manos, de tus palabras, de tus miradas a escondidas, han transformado esto que lees en toda una declaración de intenciones.

Pero no puedo enfadarme. No.

No puedo pedirte explicaciones, porque no hay nada que explicar. Porque estoy demasiado cansada de exponer cada motivo que me impulsa a hacer algo, cada cosa, porque aunque esté acostumbrada a las miradas y a las justificaciones, también me he acostumbrado al silencio. Dulce.

Y quiero seguir –sin ti-, pero te arrastro y te encuentro (cuando quiero).

Y camino hacia adelante, de espaldas, porque me da miedo dejar de sentir esto.

1 de julio de 2008

Summer

Huele a insecticida de limón, a crema protectora factor quince, a pintura blanca, a hormigón, a aire frío enlatado y a Autan.

Huele a agua, a tierra de maceta mojada, a dama de noche, a colonia
Nenuco, a brillo labial de fresa y frutas exóticas, y a After-Sun.

Huele a
coche nuevo, a sandía, a ponche con trozos de melocotón maduro y a sangría, a melón, a piña, a cerezas maduras y a las bolitas de naftalina de los armarios.

Huele como debe oler la guarida secreta de superman… a hielo, a alcohol y tabaco, a la mierda de las discotecas que se queda pegada en los zapatos, huele a vinagre y a sal, huele a niñas mojadas.

Huele al plástico de las colchonetas que te arañan los brazos cuando intentas asirte a ellas, a cloro, a bikinis mojados, a azúcar y a canela, a canícula.

Huele a reencuentros y desencuentros. Huele a
Ingenio y al resto del mundo.

Huele a tus ausencias.

18 de mayo de 2008

21 de Junio - 22 de Julio

Hacía mucho tiempo que sentía que algo no iba bien. Siempre había tenido problemas de ese tipo, pero nunca le había dado importancia. Nunca hasta que ese dolor apareció.

El incesante pulso de una punta afilada que le recorría sin abandonarle. El entumecimiento semanal acompañado siempre por la fatiga y los dolores de cabeza. El cansancio. Su inmunidad viéndose alcanzada y derrotada. El principio de una línea recta que reconocía sus últimos metros.

Su visita a aquel lugar era el pistoletazo de salida, real, a lo que todos sabían desde hacía semanas. Esperar con la tranquilidad de quién espera recibir una noticia que ya conoce. Y observarlo todo, con detenimiento y cuidado, al detalle, para recordar ese momento que pronto no tendrá más importancia que la de una palmada en la espalda, empujándole a un precipicio del que no quería saber nada.

Y el silencio después de esas palabras. Las primeras lágrimas. La primera sonrisa amarga de un ánimo inexistente. El primer pensamiento en ese alguien en el que nunca pensó que pensaría. Comunicar la noticia a los suyos.

Y despedirse, poco a poco, del sabor de las comidas de su esposa, del tacto de las cosas de su casa, del olor de sus hijos abrazados a su cintura, del ruido de la pareja de periquitos que le despertaba por las mañanas, y de ver en lo que se había convertido su vida.

Y sólo tenía 38 años.