24 de febrero de 2011
Siete por ciento
17 de agosto de 2010
bitter comeback
25 de marzo de 2010
Un poquito más...
¿Sabes la de veces que he soñado que despertaba a tu lado?
Mis ojos piden a gritos que los cierres con un beso (o dos, o tres…o…)
Y mis manos que las sostengas, obligándolas a quedarse a tu lado.
Y también he soñado mil veces que me convencías para no hacer alguna estupidez de las mías, que yo me enfadaba como una niña de tres años y que luego entendía que tenías razón pero nunca te la daba… y que después me dabas un beso, aunque te mirara de reojo con cara de no importarme nada que cedieras en tu acierto; y que te quería, y que tú me querías y que no importaba nada más…
Luego yo sonreía siempre antes de despertar.
Y dolía, porque no sé dónde te escondes y qué esperas para gritar a mi espalda que ya has llegado y que comencemos a hacer mis sueños realidad.
En serio, ¿dónde estás?
…Llevo esperándote ya demasiado tiempo.
28 de febrero de 2010
Sold out!
He buscado en cada charco que se ha cruzado bajo mis pies. He levantado cada piedra, sin suerte. He alquilado un esmoquin cada mes y lo he colgado en la puerta de mi casa de parqué, pero nadie vino a reclamarlos.
He intentado inventarte, pero no me queda pasta para modelar. Te he cantado esa canción con la que me quedé dormida una vez, para intentar despertarte con un beso. Has resultado ser insomne.
He recorrido cada bosque en modo damisela en apuros, pero no acudías a la cita. He preguntado a todos por ti, pero nadie sabe contestarme.
Hice un pacto con el dragón azul, para que no te comiera. Insistió, muy serio, que ni aunque le pagaran engulliría esa clase de fantasía, que da gases.
He vestido a cada árbol con carteles que te delatan, tengo a todo el mundo buscándote, pero todos coinciden en lo mismo... no quedan príncipes.
30 de diciembre de 2009
Límites
No tienes ni idea de que intento olvidarte.
Ni siquiera imaginas que intento levantarme cada día sin pensar en tí, y que lucho dieciocho horas seguidas para no verte donde no estás, que elijo cuidadosamente mis pasos, mis palabras y mi música para que no aparezcas, pero que, aún así, lo haces.
Quiero decidirme a pensar que no hay un después, que si no lo ha habido ya es porque no está en tu lista de cosas pendientes.
Siempre llego tarde a mi examen de conciencia, todos están ahí: mi color preferido, lo irreal, lo emocional, lo visceral, lo que me gusta de ti y lo que tengo que olvidar, algunos trucos (para días fáciles), la lista con todos los defectos que pude memorizar aquel día que no deje de mirarte un segundo, tu color aceituna y mis límites.
Decisiones, señales, direcciones inconclusas, tráfico, canciones que no dicen nada y promesas que lo dicen todo,pañuelos sin usar, una tableta de chocolate y mis límites.
Sus ojos verdes, el sonido de su/tu risa, el politono de tus/sus llamadas, tu voz y mis límites.
Las cartas están echadas, las piezas en sus esquejes, las fichas repartidas, las manos en la línea de salida, y el conejo acaba de sacar su reloj -llega tarde, como siempre-.
Yo tengo mis límites y tú tienes tu cobardía.
No hay que buscar ganador.
